El sapito que no queria serlo…

En la charca donde vivía no tenía nada que hacer, solo estar croando día y noche. Así pasaba todos los días aquel sapito, triste, desolado, solo. Lo habían dejado sus familiares, porque no podía saltar.

-“Ya no quiero ser sapo”- se decía.

Pero nada le podía conceder ese deseo, ya que así había nacido y así seguiría hasta el fin de su existencia.

Un día, paseando por ahí andaba una cigarra, la cuál al verlo muy triste le llamó la atención y se acercó a él.

-“¿Qué te pasa sapito?”

-“Estoy muy triste, no tengo nada que hacer, ni a quien importarle”. Contestó el sapito.

-“Pero, ¿por qué dices eso? Mira, date cuenta, a tu alrededor todos disfrutan de tu canto, sin ti, este lugar se sentiría solo, porque eres el único de tu especie que anda por aquí.

-Es verdad- dijo un conejo que andaba cerca bebiendo agua del charco. –

EL SAPITO QUE NO QUERIA SERLO

A mi me encanta tu sonido, porque le das música al bosque.

-A mi también- dijo una serpiente. –Normalmente me como a los sapos y a las ranas, pero tu me inspiras mucha paz, me encanta lo que haces, por eso nunca he intentado comerte.

- Eres maravilloso sapito- dijo un gorrión que estaba parado en un árbol. – me encanta como cantas.

- ¿Ves? – dijo la cigarra – todos te quieren, lo que pasa es que no te lo habían dicho para no interrumpir en tu canto. Pero para todos eres importante.

-Muchas gracias a todos, por esto, me hacen sentir muy feliz, pensé que a nadie le importaba pero a partir de este momento les cantaré gustoso.

A veces nos sentimos tan solos, que pensamos que nadie nos quiere, pero hay muchos alrededor que nos aman, solo que en ocasiones necesitamos saberlo.

FIN

Escrito por: Cuauhtémoc de Jesús Domínguez Soto.

Published in: on febrero 22, 2010 at 6:35 pm  Comments (33)  
Tags: , ,
Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.